El color del oro cambia la presencia de una joya. Una misma curva puede parecer luminosa y fresca en oro blanco, cálida en oro amarillo y más suave en oro rosa. Para elegir, observe primero el modelo que le atrae y compare después sus tres interpretaciones.

Una misma ley: oro de 18 quilates.

El oro de 18 quilates, también llamado oro 750/1000, contiene un 75 % de oro puro. Los demás metales de la aleación contribuyen, entre otras cosas, a su color. El amarillo, el blanco y el rosa no designan tres niveles de pureza: a igual ley, la proporción de oro puro es la misma.

Elegir un color que le acompañe.

El oro amarillo evoca el color tradicional del oro. El oro blanco ofrece una lectura más clara del metal, mientras que el oro rosa debe su tono al cobre presente en su aleación. El aspecto final también depende de los acabados: una superficie pulida refleja la luz de forma distinta a un fondo mate o cepillado.

Observe las joyas que ya lleva, su reloj, el color de una piedra y las combinaciones que le gustan. Ninguna regla obliga a combinarlo todo. Una joya puede prolongar una costumbre o introducir un nuevo matiz.

Comparar el mismo diseño.

Las fichas de la Maison permiten visualizar cada modelo en los tres colores, en el mismo destino. En Paloma, por ejemplo, los aros entrelazados siguen en el centro de la composición: es el color del metal el que cambia la lectura de sus curvas.

Estas vistas permiten comparar los colores propuestos. La iluminación y la pantalla influyen en su percepción; el tono y los acabados de la pieza se concretarán con la Maison.

Antes de decidir.

Confirme con la Maison el color, la talla y el precio de la variante deseada. Si una versión indica «Bajo consulta», su precio está pendiente de confirmación. Para un proyecto personal, esta conversación también puede convertirse en el punto de partida de una creación a medida con Pascal.

Información sobre las aleaciones: guía del GIA sobre el oro blanco, amarillo y rosa.

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